Si uno está estresado, los altavoces emiten una nota aguda de piano. Si se concentra, lo que suena es una flauta que va entretejiendo la melodía. Un casco inalámbrico recoge la actividad cerebral, que pasa por el filtro de una aplicación para móviles para luego salir por los altavoces, reconvertida en música. Unos 2.000 alumnos han probado este programa informático, llamado Brain Music, con el que su creador,
el profesor de la Universidad Politécnica de Madrid Francisco Serradilla, quiere despertar nuevos ingenieros, mostrándoles que la informática puede ser un trabajo de lo más creativo.
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